Mi espíritu se trizo…rompió en pedazos los sueños amontonados dentro de
mi…la tormenta se llevo mis ganas de hablar…de mirar…de ver el sol
desde mi ventana…sentí como el corazón apretaba mis costillas y
estallaba por fin…llore…llore como no lo hacia desde hace mucho
tiempo…pero esta ves fue diferente…ahora mis lagrimas tenían un sentido
real…buscaban un abrazo…un silencio ajeno…me dolía pensar…me dolía
abrir los ojos…no podía caminar y mis manos juntaban mi llanto como un
pozo sin fin…oía el viento…me contuvo mientras caía sobre las
piedras…pero aun así…estaba sola…prometí dar una sonrisa…y solo di una
nueva tristeza…jamás existí como quien soy…sino como quien quieren que
sea…me volví una estatua…mire desde la torre de una pérgola…y el mundo
silencio todo a mi alrededor…me volví parte de lo que no era…y fui un
tibio dormir…pero la almohada murió en frío en mi cama…y solo supe caer
más y más…hasta que mi cuerpo llego al suelo y me acurruque entre mis
propios brazos…sentí el calor de mi propia alma…se suicido mi sueño
entre el mar y el cielo…la verdad me golpeo el corazón y solo supe
mirar mi rostro y ver el agua que brotaba desde mis ojos…así no quise
vivir…así no quise morir…mis labios se volvieron rojos, llenos de
susurros…temblaron ante otra boca y se hicieron parte de ella, mientras
la habitación se hacia pequeña y de uno nacían dos…un alma que se
contrapone a otra hasta llegar a ser la única… como el aire a los
pulmones…besó mi frente mientras dormía y desperté en el lugar donde
vivió una vez mi propia alma abandonada…ahora arrodillada mirando el
abismo desde el más bajo lugar una mano tomaba la mía y la estrechaba
fuerte…el eco encontró su voz…y la tormenta se volvió un cielo azul…aun
en oscuridad…pero azul al fin…